SE PUEDE!

By Agosto 17, 2016Uncategorized

Hace un tiempo atrás vivi un proceso difícil, que me fracturó la vida en ese momento, era joven, con todo un mundo por delante, pero un día empecé a sentir un intenso dolor en mi cadera derecha, se hizo cada vez más intenso hasta que un día fue invalidante.

Hace un tiempo atrás vivi un proceso difícil, que me fracturó la vida en ese momento, era joven, con todo un mundo por delante, pero un día empecé a sentir un intenso dolor en mi cadera derecha, se hizo cada vez más intenso hasta que un día fue invalidante.

Con mi familia buscamos diversas opiniones, vimos 7 médicos y ninguno acertaba en el diagnóstico, y el dolor aumentaba.
Yo vivía en Concepción en ese entonces, mi tierra natal, y el último médico nos derivó de urgencia a un médico en Santiago, pues podía ser muy grave…

Así fue como con la misma placa de la resonancia, esa en que los otros médicos “no vieron” mi médico (aún) de cabecera la puso a contraluz, tomó un lápiz y dibujó un “gran” círculo, había un tumor.. y ninguno de los 7 médicos anteriores lo había logrado ver… en ese momento se me desmorono la vida.

Llevaba un año con dolor, un año con un tumor que crecía y crecía, de hecho esa resonancia era de un año atrás.. por lo que el tumor debía haber crecido para ese entonces.. así que lo primero fue hacer una nueva resonancia con contraste y el resultado, había crecido, había que intervenir pronto para hacer biopsia y luego ver el tratamiento a seguir.

Pero ya me había desmoronado, tenía 20 años, mi cadera, me gustaba eskiar, yoga, iba en tercero de Arquitectura, sentí miedo, miedo a morir, miedo a perder mi pierna, miedo a no caminar más, miedo.

La biopsia fue una artroscopia, y fue muy dolorosa, el diagnóstico arrojó que no era tumor cancerígeno, pero era de igual maligno, me había generado una artrosis fulminante a mis 20 años, el tratamiento: operación.

La recuperación fue lenta (para mí), demore 3 meses para volver a caminar sola, poder ponerme los calcetines y zapatos, ya que la pierna no respondía y no podía agacharme o levantar el pie. Esto significó, congelar la universidad y eso fue congelar mi vida en ese entonces. Pasaron un par de meses, ya caminaba bien, pero el dolor volvió, nuevos exámenes, el tumor había regresado y estaba del mismo tamaño! Era muy agresivo, había que operar nuevamente y poner prótesis o tener sesiones de quimioterapia…

Opté por la primera, tuve que congelar otro año más la universidad, ya me sentía muy desconectada y no veía el sentido…

Me operé, me pusieron una gran prótesis, que aún me acompaña y esta vez, la recuperación fue más rápida, y pasó algo mágico, mi ser se comenzó a cuestionar muchas cosas, respecto a la vida, la muerte, intereses, motivaciones, con el deseo de vivir y conectarse con el gozo de la vida!

Entonces me di cuenta que Arquitectura no era mi camino, sin embargo continúe, por esas lealtades invisibles hacia los padres, logre la licenciatura y luego decidí que era el momento de seguir mi propósito, y entre a estudiar Psicología, me maravillé, me titule y junto a otros conocimientos que se fueron poniendo en mi camino vinculados al sagrado femenino, rituales, arte expresivo y la mirada holistica, decidí dedicarme a trabajar con mujeres que estén pasando por la pérdida del sentido de vida, ya que se lo desesperanzador que es, y también se lo bella que es la vida! .

Se puede reconectar con la magia de la vida, se puede construir en el día a día el disfrute y placer de vivir, se puede volver a mirar el brillo de la vida y brillar también.

Se puede!

Irina Duran Martinez
Psicología Ritual

Leave a Reply